
¿Puede nuestro entorno invitarnos a crear estéticas e historias que se sostengan en el arte? ¿Puede incluso un objeto fuera de lugar, o aquello que consideramos desecho, transformarse si lo miramos con otros ojos? Sobre esto versó la sesión del programa MUS-E que cerró el trimestre en el pueblo de Trijueque.
Bajo el concepto de “Habitar la naturaleza”, la jornada invitó a las y los menores a conectar con el entorno rural y a descubrir el valor artístico de los elementos que nos rodean, desde piedras, palos y flores, hasta aquellos objetos que encontramos donde no corresponden.
Esta experiencia permitió al alumnado explorar tres pilares fundamentales:
Una forma preciosa de cerrar el trimestre, demostrando que la naturaleza no es solo un paisaje que mirar, sino un lienzo vivo en el que aprender a habitar y crear.


